El sueño del pibe de Quilmes

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Actualizado: mayo 16, 2016

Todo basquetbolista sueña desde muy pequeño, cuando apenas comienza a picar la pelota, a llegar a jugar algún día de manera profesional. Y este es el caso de Luciano Tantos, actual base de Ferro Carril Oeste (Liga Nacional de Básquetbol), uno de los hijos de la Federación de Área Metropolitana de Buenos Aires, que cumplió con su objetivo de arribar a la máxima categoría de Argentina durante esta temporada.

«Sinceramente pude sacarme la espina de dar mi primer paso en la Liga, que siempre lo quise», confesó el base del Verdolaga.

En el certamen, donde el equipo consiguió mantener la permanencia, el nacido en Quilmes promedió 5.3 puntos, 1.9 asistencias y +6.0 de valoración, en poco más de 19 minutos dentro del rectángulo de juego. 

Nacido de las Inferiores de Moreno de Quilmes, club en el que estuvo desde los tres años, hasta que partió a Boca Juniors, con 10 recién cumplidos, recuerda que en Premini jugaba con su hermano (Sebastián). «Era muy gracioso todo porque cuando estábamos juntos, él como quería que yo anote me pedía que no baje a defender y cuando recuperaba la pelota me la tiraba a mí que estaba solo en el otro lado, ja», recordó Lucho.

Además de su paso por Ferro, el jugador fue campeón con Estudiantes de Olavarría (Torneo Federal) y consiguió dos ascensos a la LNB con Argentino de Junín (2009-2010, campeón, y 2011-2012). Al tiempo que también se puso los colores de Asociación Italiana de Charata y Alma Juniors.

«Aún me quedan amigos Moreno, al punto que nos juntamos a comer seguido o a ir a tirar al aro de nuestra cancha», avisó.

-Tu hermano se fue a Boca y vos, atrás, ¿verdad?

-Sí, así sucedió. El siempre fue mi ídolo y mi modelo a seguir, por lo que decidí continuar mi carrera en el mismo lugar que él. Recuerdo que un director técnico me vio tirando al aro, mientras ellos se entrenaban, y me invitó a ir.

-¿Con qué jugadores estuviste en el plantel?

-Jonatan Slider, que es amigo personal y donde compartimos luego equipo en Argentino de Junín, que ascendimos juntos.

-Cuando eras un Mini viviste el Encuentro, ¿qué recordás?

-Por suerte me tocó ir con ambas camisetas y ha sido una experiencia única que hasta el día de hoy tengo presente. Me siento un afortunado de haber concurrido unas siete u ocho veces, entre los cuatro y los 12 años, y obviamente iba a la misma casa que alojaba a mi hermano y viceversa.

-¿Cuál fue el que más te gustó?

-Y, varios. Se me vienen rápidamente uno que jugamos en Ferro y otro en San Lorenzo.

-Si tuvieras que darle un consejo a los nenes que recién arrancan, ¿qué les dirías?

-Que trabajen mucho, que se entrenen y persigan siempre sus sueños. Pero sobre todo que sepan que a la corta o a la larga el premio les va a llegar. Cuando uno le pone énfasis a un objetivo, estoy seguro que se da. Hay que ser responsable, ir a las prácticas y escuchar a los entrenadores, que son los que saben y quieren lo mejor para cada uno.

-¿Qué rol ocupa la etapa de Mini en la carrera de un basquetbolista?

-La enseñanza que dan en esa edad es lo que plasma uno cuando crece. Es lo que te ayuda a ser consciente de lo que podés llegar a lograr y a dónde podés ubicarte.

-En Boca Juniors te tocó ganar una Liga Juvenil.

-Sí, con un equipo lleno de chicos talentosos. Estaban Federico Aguerre, Martín Miner, Rodrigo Sánchez, Juancho Orellano, Fabián Ramírez Barrios, Elnes Bulling, Maxi Tabieres y el Negro Lauría, increíble y completo por donde lo mires. Encima en el banco de suplentes se sentaba Ronald Córdoba.