Un talento de barrio, Adrián “Trentu” García

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Actualizado: octubre 6, 2016
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En la zona sur del mundo básquetbolísitco de FeBAMBA, el apodo “Trentu” es bien conocido y mucho más por aquellas personas que rondan entre los 30 y 40 años, precisamente porque pertenece a un gran jugador que supo deleitar tardes y noches de básquetbol, desperdigadas en las muchas camisetas que vistió Adrián García en su carrera.

Dueño de una zurda indomable, escurridizo, talentoso, mágico, son cualidades que acompañaron la forma de jugar del “Trentu”, quien surgió en Lanús y rápidamente, desde el minibásquet, fue captando la atención de la gente y el boca en boca, lo puso como una de esas figuritas para ir a ver, por las cosas que hacía adentro de la cancha.

Su historia con el básquet comenzó de muy chico con apenas cuatro años y como todo hermano menor, arrancó siguiendo el camino del mayor, quien siendo cinco años más grande que Adrián, ya jugaba hace un par de años en el Club Atlético Lanús.

“Arranqué siguiendo a mi hermano mayor, Sergio. A los cuatro años ya estaba emparentado con el básquet y a los cinco ya estaba en la escuelita, mi infancia estuvo ligada a una pelota de básquet, vivía en el club y pasaba tardes enteras jugando al básquet”.

Cuando un jugador se destaca por sobre el resto en las categorías menores llaman la atención de los grandes y eso tiene su lado bueno, con respecto a que resaltan el estilo de jugar del chico, pero también puede generar cierta presión si no se está bien contenido, con el hecho de marcarle siempre a un chico que es el mejor.

“Yo no presentía que era el mejor o que era muy bueno, los padres, la gente te lo hacían saber, me lo recordaban cada dos por tres, pero en si no me modificó nada. Mi carácter siempre fue igual desde chico hasta 20 o 21 años, siempre fue el mismo, no me la creía,  eso sí era bastante calentón”, destacó con picardía el zurdo sobre su forma de ser dentro de la cancha.

La etapa de inferiores coincide con la adolescencia de los jugadores y concientizarse en entrenar es algo difícil de lograr, más teniendo todas las distracciones que se tienen cuando sos chico y no se cuenta con mayores responsabilidades que la de ir al colegio. Al “Trentu”, su talento lo puso en uno de los clubes más importantes de FeBAMBA en aquella época, Boca Juniors, un club pionero en reclutar jugadores y rápidamente puso sus ojos en ese chico que en pocos años ya había pasado por tres clubes, Lanús, Burzaco y Social Lanús, desde donde llego al Xeneixe a la edad de segundo año de infantil.

“La etapa en Boca fue algo extraordinario, tuve un entrenador que me dejó muchísimo como Rolando Córdoba, salimos campeones tres años seguidos y todo iba muy bien, sólo que en mi cabeza no terminé de darme en cuenta que podía llegar a vivir del básquet, me costó hacer ese clic, jugaba para divertirme y no pensaba a futuro”, recordó Adrián.

Además sostuvo sobre su estadía en el club de la rivera: “En Boca entré en un mundo diferente, se entrenaba  como la liga, muchas horas por día, teníamos una beca, nos daban las zapatillas, en ese sentido era todo muy profesional.  En los entrenamientos hacíamos mucho táctico, nos enseñaban a pensar, a leer como jugar al básquet y eso chocaba con mi época de rebeldía, donde yo quería jugar y divertirme y por como dije antes, sin hacer el clic para ser profesional, fue quizás lo que frenó mi crecimiento en carrera deportiva”.

Recurriendo a la famosa frase “con el diario del lunes” y con mucha agua bajo el puente, el arrepentimiento o el sinsabor de no haber hecho algo, puede ser una herida latente en los protagonistas. García, sin vergüenza de admitirlo, pero con orgullo de lo vivido, expresó: “Hoy que tengo una familia formada, sí que me arrepiento y más con el trabajo que tengo en este momento, que me obliga a estar lejos de mi mujer y mis hijos. Por ese lado me queda esa espina, pero lo que se hizo, hecho está, ahora tengo que pensar en el presente y en el futuro. Sin dudas que el básquet hubiera sido una buena salida para crecer desde lo personal y pienso que mi forma de jugar se hubiera adaptado tranquilamente al básquet de hoy”.

Resumiendo el palmarés de Adrián García en sus años de formativas, con Boca salió campeón del nivel uno en infantiles, segundo año, y los dos años de cadetes, compartiendo la media cancha del equipo con Maximiliano Bertolino, hoy base de Racing y enfrentando a jugadores con actualidad de Liga Nacional como Martín Leiva, Fernando Malara, Matías “el Lata” Ibarra, entre otros. También tuvo la oportunidad de representar a FeBAMBA en distintos torneos Argentinos de selecciones como infantil y cadete, enfrentando en un cuadrangular amistoso a Luis Scola, quien representaba a la selección del Centro. Finalmente el Trentu quedó  en el plantel definitivo de Capital, pero no pudo jugar con Scola, debido a que el gran capitán con apenas 14 años ya comenzaba a entrenar con los mayores y por ende no se presentó a ningún entrenamiento de esa preselección.

A pesar de esas dualidades de juventud, entre ser y no ser profesional, Adrián se decidió por probar suerte lejos de los suyos y recaló en Andino de La Rioja para jugar el TNA 2004/05. “El paso por Andino fue bueno, una lastima que duró media temporada porque la dirigencia retiró el equipo por problemas enconómicos”, repasó

Si bien esa primera salida a La Rioja fue buena desde lo deportivo, según García desde lo afectivo le costó mucho como para adoptar ese estilo de vida nómade de los jugadores profesionales como propio. “Más allá de que mi cabeza no se decidía a dedicarse cien por ciento al básquet, me costaba irme afuera, extrañaba mucho y no quería saber nada con estar lejos”, manifestó Trentu, quien en sus primeros pasos como profesional tenía como agente a Carlos Prunes, nada más ni nada menos que el representante de Emanuel Ginóbili.

Una de las cuestiones que resaltaban de García, a la par de su juego, era su carácter y su transformación adentro de la cancha, donde muchas veces podía dominar el juego por completo con su picardía y habiliadad y otras tantas la situación lo dominaba a él, por sus enojos para con árbitros, entrenadores, rivales. En el mundo básquetbolítico hay jugadores que requieren de un cuidado especial, para sacar su mejor jugo y según el entrevistado, esta particualridad es de suma importancia. “Tener el apoyo y contención del técnico era fundamental, porque era el que estaba día a día con vos y sabía lo que uno podía dar. En la cancha me transformaba, era muy calentón, con el correr de los años me fui tranquilizando, mejor dicho madurando, pero tuve unos años terribles con lo que respecta a las calenturas que me agarraba”, analizó.

En la actualidad, con 35 años, lejos de los enojos y habilidades con la naranja, el Trentu pasa sus días entre su trabajo personal y su familia: “Hoy estoy retirado, le dí todo lo que pude al básquet y llegué hasta donde llegué. También le estoy agradecido a este hermoso deporte, que me dio la posibilidad de conocer a mi mujer (Mariela), formar una familia hermosa con mis hijos (los mellis Tomás y Benjamín) y eso sin dudas, es lo mucho más de lo que puedo pedir”.

Adrián “Trentu” García, un crack de barrio en el sur, con talento y desparpajo en cada jugada, disfrutó del básquet a su modo, con pocas reglas y mucha fantasía.

CLUBES EN LOS QUE JUGÓ ADRIÁN GARCÍA EN ZONA SUR: Lanús, Burzaco F.C, Social Lanús, Boca Juniors, Racing Club, Quilmes A.C., Olimpo y Monte Grande.