Javier Maretto, un nombre legendario en Ferro

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Actualizado: abril 17, 2017
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Javier Maretto no es un nombre más en la historia del básquetbol argentino y mucho menos en el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ya que su talento lo llevó a ser parte del Ferro Carril Oeste tricampeón de la Liga Nacional de Básquetbol en 1985, 1986 y 1989, subcampeón del mundo en la misma temporada y campeón de la Liga Sudamericana en 1982.

Sin dudas, integró planteles sumamente ricos desde lo técnico y desde lo táctico, sumado a la conducción de León Najnudel desde el banco de suplentes. En ese período, el ex ala-pivote compartió cancha con Miguel Cortijo, Daniel Aréjula, Sebastián Uranga, Diego Maggi, entre otros.

Luego de pasar por Boca, Lanús, Tres de Febrero, Sholem y en Vecinal de Munro en FeBAMBA, decidió agarrar los bolsos y regresar a su primer hogar: Libertad de Sunchales.

-¿Qué está haciendo actualmente allá?

-Vine a Sunchales a organizar toda la cantera y el reclutamiento, al tiempo de darle lugar a los chicos que ya estaban. Prácticamente arrancamos desde cero en la armadura del proyecto desde los recursos humanos e hicimos una guía y manual de la parte de entrenamientos y conceptos de juego para tener una identidad dentro del club.

-¿Con qué se encontró al llegar?

-Me encontré con un panorama complicado, con chicos sin preparación física, con poco manejo de fundamentos técnicos, con una estructura de juego basadas en jugadas puntuales y no en conocimiento del básquetbol y en decisiones del momento. Por ejemplo, sabían desarrollar algo determinado y luego les costaba el uno contra uno. Por otro lado, lo positivo ha sido la cantidad de jóvenes dentro del club y una infraestructura espectacular.

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Maretto es una leyenda del básquetbol de Ferro Carril Oeste. (Foto: Ferro)

-¿Qué lo motivó a trasladarse nuevamente a su ciudad?

-Me formé y me crié acá en Libertad, ya habían pasado más de 30 años de mi salida para Ferro y me dio la sensación que el club necesitaba una mano, el presidente del club es amigo y medio me convenció para regresar. Además, es lo que me gusta y sé hacer como me pasó en su momento en Lanús y en Boca Juniors. Sinceramente sentía que tenía una deuda con el club, debía devolver lo que me dieron y por eso estoy haciendo un esfuerzo grande.

-¿Qué diferencias pudo notar entre los jóvenes del Interior y los de Capital?

-Los jóvenes tienen un mayor tiempo desde el momento que acá van medio día al colegio pero la verdad es que encontré una igualdad entre los de Capital y los de Sunchales: los veo más calculadores en relación a dónde jugarán más minutos y pretenden ciertas facilidades desde el comienzo. Ojo, creo que eso es responsabilidad de los propios entrenadores por haber dejado de apuntalar que juega el que entrena más y mejor, entre los que me incluyo.

-Cambiando de tema, en la época dorada de Ferro les tocó jugar varias veces la Williams Jones, ¿qué recuerdo le quedó de la última cuando perdieron la final  contra el Zalgiris Kaunas de Sabonis?

-Para nosotros jugar la William Jones fue grandioso aunque nos quedamos con el sabor amargo de estar a un par de pelotas de ganarles. Si bien ya habíamos jugado dos ediciones, esa fue distinta, porque el plantel de 1986 ha sido uno de los mejores equipos de la historia del básquetbol argentino, la pauta la da que jugamos prácticamente de igual a igual con ellos.

-Y la experiencia de enfrentarse a semejantes rivales…

-En particular tuve la suerte de ser un perimetral con un físico privilegiado, en las ediciones anteriores nos pasaba que con rivales como Maccabi Tel Aviv y Real Madrid aguantábamos unos 27 minutos y luego nos caíamos para terminar perdiendo por 20 puntos. En esa época teníamos sólo liga local y algún Sudamericano, al jugar contra los europeos era prácticamente imposible desde lo físico. Tal vez lo hacíamos bárbaro desde lo técnico pero el roce físico nos costaba.

-¿Por eso la creación de la Liga Nacional favoreció el desarrollo?

-El nacimiento de la Liga cambió completamente todo el futuro del básquetbol nacional, más allá que el torneo de FEBAMBA era excelente, con extranjeros, aunque duraba entre tres y cuatro meses y nos quedábamos sin actividad continua.

-¿Y por qué cree que terminaron segundos aquella vez?

-La final la perdimos porque enfrente estaban jugadores del nivel de la NBA como Sabonis y nosotros perdimos varios jugadores por cinco faltas. Sentimos que estuvimos a la altura de competir contra rivales de la calidad de niveles europeos, por eso la creación de la Liga Nacional.

-¿Qué recuerda de la gente en ese momento?

-No puedo olvidar la euforia del público de Ferro, tanto en ese momento como en toda la década, siempre se jugaba con una gran cantidad de gente.

-¿Cómo observa al club en la actualidad?

-Mi familia es formada en Ferro, mi señora jugaba al voleibol cuando nos conocimos y sigo yendo continuamente a verlo cuando tengo tiempo. He notado muy bien al club en general, desde la infraestructura y la dirigencia que está apostando a muchas actividades, con afluencia de gente genuina, del barrio e identificados con el sentido de pertenencia. Estoy gratamente sorprendido.

-Finalmente, ¿qué balance hace del pasaje en la Liga Nacional?

-La campaña de esta temporada es imposible de ser mejor, se completó un plantel de bajo perfil y está logrando algo poco pensado en el inicio.

FOTOGRAFÍA: Ligate una Foto – www.ligateunafoto.com