Laura Pugliese y su rol polifuncional en Los Indios

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Actualizado: marzo 22, 2018

El sábado pasado, en las instalaciones de San Fernando, se llevó a cabo una nueva edición del Encuentro de Minibásquet. Y como en anteriores oportunidades, se hizo presente Los Indios. La entidad de Moreno fue hasta el norte del conurbano con dos equipos, Blanco y Negro, a cargo de sus entrenadores Santiago Ibañez y Astor Urdargarín. Aunque el primero no pudo estar presente, y su lugar lo tomó la monitora Romina Stanford, jugadora de la institución.

Como parte de la delegación, dijo presente Laura Pugliese, también integrante del básquet femenino, con una extensa trayectoria en esta actividad; Laura desde hace unos años es responsable del minibásquet, y pasa varias de sus horas en las instalaciones que están ubicadas a solo media cuadra de la populosa estación de trenes. No solo a cargo de los asuntos de los pequeños y en el conjunto de Maxibásquet dirigido por Ibañez, sino también en un equipo de Primera dentro de una liga zonal, junto a varias integrantes de la plantilla superior.

«Vengo trabajando con este grupo desde hace unos años, y desde lo organizativo, aunque parezca mentira, todavía nos cuesta ocupar el lugar de Willy (Gómez, histórico dirigente fallecido de manera trágica hacia fines de 2016) al momento de actuar como lo hacía él, o tomar decisiones que estaban recostadas en su figura. Justamente, ayer tuvimos una reunión de responsables, y cada vez al tocarse el tema, hay un silencio entre los presente, acerca de quién se hará cargo de un tema específico. En mi rol, juego en el club desde los catorce años, dejé para tener a mis hijos, y regresé cuando mi nen menor tenía un año y medio. El hecho que Charo sea el entrenador de ambos, hizo que sin darme cuenta estuviera metida junto a otros padres; un día algunas madres me encargaron a sus hijos, y ya estaba involucrada con ellos. Este año, el responsable anterior no siguió mas, y quedé como responsable», cuenta Laura en la media tarde del miércoles, recién llegada de sus asuntos laborales.

Con respecto a la actividad del sábado, comenta:

«Participamos desde hace varios años en San Fernando, y fuimos con veinte chicos; la organización estuvo espectacular. Desde los horarios, los cuales se cumplieron hasta el trato recibido; en todo momento hubo gente atento a cada necesidad de los niños, e incluso la comida. Los chicos quedaron muertos por la jornada larga, pero se divirtieron mucho. Este fue el primer año donde participé. porque mi hijo Santiago ya pertenece al mini. El club también ayudó a pasarla bien, porque tiene unas hermosas instalaciones».

Laura habla con entusiasmo, y un innegable amor a la entidad. Si no empezó antes a jugar allí, se debió a un factor fundamental.

«Aunque parezca mentira, en aquellos años no había femenino en Los Indios, por eso comencé en Social de Paso del Rey; después pasé por Defensores de Moreno, y cuando se abrió en Los Indios, me pasé para allí, porque estaban mis amigos. Mi papá (Mario) jugó también en el club», señala. Luego, en su carrera de jugadora, pasó por Argentino de Castelar, América del Sud, y el seleccionado de Buenos Aires.

«Ya después retorné a club de mis amores, hasta ahora», agrega con indisimulable orgullo.

Ya en su rol de responsable en el Mini, admite que en esta temporada, el Indio presentará dos tiras, a diferencia de las anteriores, donde había una más. al respecto, dice:

«La idea es volver a crecer, porque en la cantidad se hará mas simple hallar la calidad. Si queremos volver a tener otros Eric Flor o Fede Copes, necesitamos un mayor número de chicos en la base piramidal, porque de diez no te van a salir todos de calidad. Si tenemos cincuenta, entonces si podemos aspirar a tener la cantidad mencionada». Y al preguntarle los factores a considerar en esa realidad, asegura:

«Tiene mucho que ver la familia; mi generación está criada adentro del club, vivíamos allí dentro. Hoy día, te dejan al hijo en la puerta, y si el horario no le conviene, no lo lleva, y de tres veces por semana, alguna vez faltan. La familia no se interioriza más, y cuesta que tomen una responsabilidad. Lo económico también afecta; ayer en la reunión pedí becas para los chicos, y este es un club donde se te conceden, incluso al momento de conseguir zapatillas para quienes les cuesta comprarla, se consideran los casos. Realmente no sé el modo de trabajar antes de mi llegada, porque no estaba tan involucrada, pero en ese tiempo tuvimos un faltante en escuelita. En 2017 reclutamos varios y por eso ahora podemos presentar dos tiras; te reitero, considero preocupante la falta de compromiso de algunos padres en relación a sus hijos con un club, sin darle la debida importancia del deporte en la vida de ellos. Varias veces como método de castigo le quitan el club, y eso es un error terrible».

Termina de expresarse y de inmediato le surge su función de madre.

«A veces actúo igual, pero si no viene al club se muere, así que con eso lo enderezo. Por ahora funciona (risas)», admite.

Para los chicos de entre siete y doce años que deseen sumarse a los entrenamientos, Laura expresa:

«Las puertas están abiertas, serán bienvenidos y los esperamos para arrancar; somos un club netamente formativo, y por eso necesitamos tener muchos pequeños, y así continuar presentando varias categorías y tiras. Además, desde nuestro lugar repartiremos folletos, trabajaremos con nuestra Escuela, que tiene orientación deportiva. Trabajaremos con la idea de volver a tener cincuenta minis; ahora tenemos veinticinco, y es un número donde tal vez a otros clubes les sirva, pero necesitamos más, porque queremos mantener el nivel. Y a nosotros no nos caen los chicos como a otras instituciones grandes».

Finalmente, un espacio para hablar de su rol como jugadora.

«Juego en Maxi los torneos de FeBAMBA, y en una liga zonal, con un equipo donde hay una mezcla de chicas grandes y otras que participan en el plantel superior. Se supone que esos partidos los debería tomar con tranquilidad, porque varias nos fuimos de la Primera para disfrutarlo, pero la verdad es distinta. Entramos a la cancha y queremos ganar (risas). Es un cable a tierra; ir un día a entrenar, jugar, divertirse, y de ese modo canalizás gran parte de tus problemas; te olvidás de todo. Sigo tomando al básquet con la misma pasión; intento correr como si tuviera veinte años, le pongo la misma intensidad, pero obviamente ya no es lo mismo la respuesta física acorde a lo que deseás en tu mente. Es un juego hermoso, lo más lindo que existe», afirma.

Laura Pugliese, jugadora y madre de un mini jugando en Los Indios. Y también responsable de esa categoría. Una polifuncional en la entidad de Moreno.