Ezequiel Manzanares y la experiencia junto a su hermano en el Flex

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Actualizado: septiembre 25, 2019

Ezequiel Manzanares es un jugador con un amplio recorrido por los clubes de Buenos Aires y que actualmente se encuentra realizando la pretemporada en Huracán de San Justo, para afrontar el Torneo Federal. El perimetral, que llegó a jugar lo que hoy es la Liga Argentina, aprovechó el período de descanso entre temporadas para darse el gusto de jugar junto a su hermano, Santiago, en Sportivo Haedo y experimentar el Flex de FeBAMBA.

«Mi llegada Haedo se dio porque estaba en el receso y suelo tomarme unas 3 semanas de vacaciones. Después de eso, comencé a entrenarme solo desde lo físico y como mi hermano ya hace varios años juega ahí con amigos y conocidos de Castelar, me empezaron a insistir para que me sume. No estaba convencido, pero al final tuve una charla con Osvaldo Garcias y decidimos que me anote en la lista de buena fe y comenzar esta aventura», contó el jugador surgido de Argentino de Castelar.

La principal razón de su decisión fue la posibilidad de jugar en familia y con amigos: «La verdad que con Santiago no jugábamos juntos desde formativas, y tenia ganas de jugar con él y otro gran amigo, Damian Martin, fue lo que me motivó e incentivó para sumarme», explicó. «La pasamos muy bien. Yo quería aportar desde un lugar distinto dentro de la cancha y no quitarle lugar a otros chicos que venían entrenando desde el verano. Así que prefería jugar algunos minutos y también de esa manera cuidarme para no tener ninguna lesión, ya que era mi prioridad seguir jugando profesionalmente».

Sobre el equipo de Haedo, Manzanares analizó lo que vio del torneo y sus compañeros: «El nivel del torneo la verdad que no lo conocía. En su zona, el equipo terminó invicto y los chicos estaban en un nivel fantástico. Luego, se emparejó al pasar a la fase actual con los otros ganadores. Les tengo mucha fe, son jóvenes que pueden mejorar y pelear contra los mejores. Después, esto es un juego se puede ganar o perder, pero dejan todo en la cancha y la amistad y ese sentido de pertenencia que tienen los hace muy unidos y seguirán juntos sin dudas», agregó.

En cuanto a lo que le dejó esta experiencia, Ezequiel compartió lo que vivió: «Te mentiría si dijera que no hay diferencias con lo profesional. Son dos entrenamientos por semana, sin trabajos físicos y se hace un juego más libre, mientras que más arriba, la exigencia y las responsabilidades ya son otras», comparó. «Me quedo con un grupo bárbaro, que son todos amigos y me hicieron ser parte de eso. Estoy agradecido a ellos y lleguen hasta donde lleguen en el torneo yo voy a estar contento y orgulloso de ellos. En especial de mi hermano al cual me gusta mucho verlo jugar y nos pudimos dar el gusto de haber compartido estos partidos», cerró.