El Tolita Cadillac, de San Andrés a la Liga

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Actualizado: junio 6, 2016

Con el legado de su padre como faro basquetbolístico, Cristian Cadillac comenzó a hacer su camino en el Club Deportivo San Andrés con el sueño de cualquier chico que quiere llegar algún día a jugar en la Liga Nacional de Básquetbol.

Y lo consiguió luego de mucho trabajo, entrenándose siempre como el primer día y de hecho defendió los colores de Argentino de Junín en esta última temporada, con el que salvó la categoría y se metió en los playoffs de la Conferencia Sur.

Además, en la máxima categoría, previamente ha jugado por Central Entrerriano, Quimsa de Santiago del Estero, Belgrano San Nicolás, Deportivo Madryn, River y Gimnasia de La Plata y su paso internacional por Caxia Do Sul, de Brasil.

En el Torneo Nacional de Ascenso lo hizo en  Deportivo San Andrés dentro del TNA, aunque también pasó por Central Entrerriano, Alvear de Villa Angela, Quilmes de Mar del Plata (con el que logró el ascenso en la 2012/13), Oberá Tenis Club y Alianza Viedma.

Sin dudas una gran carrera para aquel chico que recuerda sus primeros pasos como «una etapa hermosa» y rescata haber surgido de la institución de la zona Norte.

-¿Qué recordás de tu época en Inferiores?

-Y, lo primero es que allí crecí y vi grandes jugadores. A su vez, imposible olvidar que Silvio Santander y Hernán Laginestra fueron mis entrenadores y formadores para lo que posteriormente vendría.

-Puntualmente del Minibásquet, ¿qué se te viene a la cabeza?

-Allí sentí lo que es ser plenamente feliz, no tiene comparación con ningún otro pasaje del recorrido profesional porque ahí iba solamente a divertirme con mis amigos, más allá de arrancar con el proyecto de un día ser basquetbolista. Aparte no veíamos la hora de que lleguen los entrenamientos y los partidos para juntarnos.

-Imagino que te tocaron vivir varios encuentros de Mini…

-Siento que soy un afortunado en ese aspecto, ya que pasé por muchos encuentros y todos esperábamos meses para el momento en el que desfilábamos y después se terminaba súper rápido. En mi caso, recuerdo que estuvimos alojando chicos de Villa María, San Bernardo, Quilmes de Mar del Plata y Estudiantes de Bahía Blanca y era único, tanto recibirlos, como ir a sus ciudades.

-¿Qué valor tiene esta etapa en el camino de ustedes?

-Sin dudas es de los más importantes porque a esa edad se arrancan los cambios, es la primera vez que viajás con tus compañeros, lejos de tus padres. Ojalá nunca se terminen los encuentros. En mi caso, casi todos mis amigos son aquellos nenes que jugaban conmigo a los seis años. tengo la suerte que mi grupo de amigos son todos los que empezamos jugando en san andres a los 6 años y hasta el dia de hoy seguimos increiblemente todos juntos.

-Hoy, como profesional, ¿qué balance hacés de tu temporada en Argentino?

-Me dio la sensación que ha sido dura, sufrimos mucho con la permanencia pero terminamos haciendo una muy buena parte e ingresamos a los playoffs. Y a nivel individual me tocó compartir el puesto con Franco Balbi, para mí el mejor base del certamen, y por eso entiendo que me tocó tener menos cantidad de minutos de las que uno desea siempre. Ojo, quiero dejar en claro que estoy muy agradecido a todo el club porque me dio la posibilidad de retornar a la Liga Nacional tras cuatro años.

-¿Con la gente del club cómo es la relación?

-Excelente. Te alientan a morir siempre, desde que arranca el partido hasta que termina, sea cual sea el resultado están siempre bancándote, se respira básquet en cada cuadra y en especial en el barrio Las Morochas, que tiene una mística única. Se nota que aman a su club.