Borda, un hijo adoptivo de Imperio

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Actualizado: agosto 8, 2016

Sebastián Borda arribó hace seis años a Imperio Juniors, luego una gran trayectoria por el básquet de FeBAMBA, y se ganó el cariño de todo su público.

De hecho, dentro de la institución capitalina es uno de los grandes referentes de los más pequeños, ya que suele prenderse en sus picados en los entrenamientos para enseñarles cosas.

«Mis inicios en este deporte se dieron porque mi papá era entrenador en el Club Italiano y me convenció, aunque reconozco que no quería saber nada. Lo mío en ese momento era el fútbol y jugaba al ‘baby’ en Ciencia y Labor, hasta que un día, caí a tirar al aro y me enamoré por completo, al punto que a la semana me federé en FeBAMBA y me sumé a los Premini», recordó un hombre clave de Imperio Juniors.

-¿Qué recuerdos tenés de los famosos Encuentros de Minibásquet?

-En mi caso, que hace más de 24 años que juego en Primera, todavía me acuerdo del nombre y apellido del chico tucumano que me alojó en su casa: Roberto Robledo. Así que imaginate cómo me marcó aquella etapa, creo que fue la más linda, la más pura y la más inocente.

-¿Por qué la calificás así?

-Mirá, representar a un club, viajar con tu equipo y jugar con tus amigos sin dudas es una experiencia única. En aquellos años, cada dos temporadas se hacía el Encuentro Internacional, por lo que recibimos a un equipo Brasileño; en esa ocasión me acuerdo que nos tomábamos el 135 para ir al club con el amigo de Brasil, al cual no le entendía nada, pero fue una experiencia inolvidable. En el momento lo disfrutás, pero con el tiempo lo valorás doblemente.

-Si tuvieras que aconsejar a un Mini de ahora, ¿qué le dirías?

-Mi humilde consejo para los chicos, es que se diviertan jugando al básquet, que aprendan de sus entrenadores, que aprendan de sus compañeros, que traten de esforzarse para ser mejores «en la vida», mejores personas, siempre se puede seguir aprendiendo.

-Ahora viniste a Imperio, un histórico, ¿sentiste algo en especial?

-Me tocó enfrentarlo siempre, con todas las camisetas que vestí (Italiano, GEVP, GEBA, Comunicaciones, Ramos Mejía y El Talar) y sinceramente decidí venir hace seis años porque no era un club más y me sedujo el desafío. La verdad es que conocí personas excelentes, descubrí un club donde se respira básquet. Pero lo mejor es su gente, esa que solo por amor, hace cosas por los demás.

-Te tocó se campeón en la cancha de Imperio, ¿no?

-Exactamente, las casualidades de la vida me llevaron a disputar mi primera final contra Ciudad de Buenos Aires, cuando me tocó ir al banco de Italiano. Por suerte, festejamos y nos consagramos como campeones en la cancha de Imperio, y Carlos Ballester, mi actual director técnico, estuvo en la vereda de enfrente.
-Se clasificaron a la zona de los mejores, ¿cómo veo al equipo este año?

-Muy bien, es el equipo que queríamos tener, lamentablemente jugué pocos partidos por mi fractura, pero estoy convencido que este grupo va a pelear bien arriba, que en esta segunda parte del torneo vamos a mejorar para llegar a los play off de la mejor manera.

-En qué momento de tu momento de la carrera estás?

-Estoy en una etapa donde disfruto desde que entro al club, hasta que me voy, es todo ganancia. Voy día a día, no me pongo un límite, todavía me sigo divirtiendo en la cancha. «Cachito» y el «Turco», ambos del club, me quisieron retirar entregándome una plaqueta en reconocimiento a mi trayectoria, pero no lo lograron todavía (risas).