El día que San Andrés le ganó al Barcelona en España

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Actualizado: mayo 8, 2020

Los dos primeros años de la Liga Nacional, si contamos la temporada de transición (1984 y 1985), fueron inolvidables para el Deportivo San Andrés. El equipo del Gran Buenos Aires, de Malaver para ser más precisos, era un club de los tradicionales en básquet, pero no de los habituales campeones. Eso quedaba más para Obras, Ferro o Gimnasia La Plata. Pero en esa época todo cambió, aunque sea temporalmente.

En 1984, San Andrés armó un equipo fantástico y ganó la Liga Nacional de transición, con su máximo estandarte, Eduardo Cadillac, al frente. Ese equipo tenía un plantel con muy buenos jugadores además del Tola: Luis Oroño, Ricardo Rattone, Jorge Ferrini, Orlando Salinas, Carlos Berrondo, Alfredo Barnes y dos extranjeros de nivel: Merlyn Wilson y, sobre todo, Ernest Graham.

El título de Liga les permitió clasificarse para el Sudamericano de Clubes de 1985 en Limeira y Jundaí, Brasil, y allí San Andrés tuvo otra gran tarea, terminando segundo tras perder la final contra Monte Líbano. Igualmente, esa posición les permitió viajar a España a la mejor competencia de clubes mundial de la época: la Copa William Jones, en la que Obrs venía de ser campeón en 1983 y subcampeón en 1984.

El torneo se disputó en Barcelona y el primer partido de San Andrés no podía ser peor: el local en el viejo Palau Blaugrana. El equipo de Manolo Flores, su entrenador, que había tomado al equipo en enero de ese año en reemplazo de Antoni Serra, era de lujo: Mike Davis, Chicho Sibilio, Juanito De la Cruz, Epi, Solozábal y varios más hacían de ese Barcelona un candidato a todo en esa temporada.

«Para nosotros fue un torneo espectacular, no solo por ese partido contra el Barcelona -recuerda Luis Oroño-. Jugamos a alto nivel, apoyados por nuestra pareja de extranjeros, que eran Ernie y Kevin Graham. Nadie nos tenía en cuenta en esa Copa». San Andrés había sumado al hermano de Ernie, Kevin, por Merlyn Wilson. Los dirigía el maestro Heriberto Schonwies.

La cuestión es que, tras una primera mitad de altísimo goleo (Barcelona arriba 66-59), en el segundo, con un extraordinario Ernie Graham, más el aporte de todo un equipo con excelentes jugadores, terminó dando el gran batacazo, venciendo al local 111-106, con un parcial de 52-40 en esos 20 minutos finales. San Andrés jugó en en todo el partido, pero sobre todo en la segunda mitad, un básquet moderno para esa época: defensa dura, solidaridad en el rebote defensivo, buenas opciones de tiro (Luis González, con 2.10, tirando de 4/5 metros, fue letal) y acertados lanzamientos exteriores. Así, lo dio vuelta para quedar en la historia.

«En esa época no había scouting, entonces los ibas descubriendo en la cancha o a medida que iban pasando los días. Barcelona tenía un plantel con extranjeros NBA: Davis, Howard, Epi. Pensá que también nos estábamos adaptando a un juego nuevo, porque recién se implementaba la regla de 3 puntos. En un partido de 100 puntos parece difícil decir que hubo una buena defensa, pero fue así. Los tuvimos siempre ahí. Ernie fue la figura estelar, pero Luis también los complicó mucho con su tiro largo. Creo que ellos se sorprendieron, porque después salieron campeones. Eran un equipazo. Y nosotros terminamos cuartos, perdiendo otra vez contra Monte Líbano, pero hicimos un campeonato fantástico», completa Oroño.

Después de vencer al Barcelona aquel inolvidable 23 de junio, San Andrés derrotó al Guantánamo CB de Cuba 108-77, al Maxaquene de Mozambique 114.65 y al Limoges 98-82, para terminar invicto la primera fase. A punto estuvo de meterse en la final, pero en semis cayó ante Monte Líbano 95-93 y en el juego por el tercer puesto, nada menos que contra la Cibona Zagreb de Drazen Petrovic, 82-109. Obviamente, esa derrota en el último juego no empañó para nada un torneo que, para San Andrés, formará parte siempre de su historia grande.

Fuente: Básquet Plus